
Can Feu, en el poniente de Sabadell, combina bloques de vivienda con un buen número de casas bajas, dúplex y viviendas con garaje o trastero propio. Esa tipología cambia el tipo de incendio que atendemos: aquí una parte importante de los avisos no llega de la cocina, sino de garajes, cuartos de instalaciones, cuadros eléctricos antiguos y trasteros donde se acumulan pinturas, disolventes, plásticos y material de bricolaje. Cuando arde ese tipo de contenido, el humo que se genera no deja hollín seco ni graso, sino un residuo ácido y clorado que tiñe con fuerza, corroe metales y se cuela por cada rendija hacia el resto de la vivienda.
Ese es precisamente el escenario donde peritar antes de limpiar marca la diferencia. Un depósito ácido que se limpia sin neutralizar sigue trabajando por debajo del acabado, y los daños en cuadros, mecanismos, electrodomésticos y automatismos de puerta aparecen semanas más tarde, cuando el expediente del seguro ya está cerrado. En Can Feu revisamos siempre las instalaciones antes de dar por hecho el alcance, y dejamos constancia fotográfica del estado de contactos y placas dentro del informe.
Quién nos llama desde Can Feu
Nos llaman familias tras un fuego en el garaje o en el cuarto de la caldera, propietarios de casas bajas con un conato en el trastero, y comunidades pequeñas cuando el humo ha subido desde una planta baja. Es habitual que la persona que llama esté más preocupada por la mancha del techo que por la instalación, y una parte de nuestro trabajo consiste en explicar por qué el orden de prioridades debería ser el contrario.
Qué tipo de siniestro nos encontramos en Can Feu
Aquí el trabajo empieza en el cuadro eléctrico y en los automatismos, no en la pared. Un residuo ácido documentado a tiempo es la única forma de que la corrosión posterior entre en el parte del siniestro.
Casas y dúplex
Vivienda baja con garaje.
Garajes y trasteros
Material plástico y disolventes.
Cuadros e instalaciones
Riesgo de corrosión ácida.
Bloques
Comunidades de tamaño medio.
Nuestra intervención en Can Feu, fase a fase
Vamos, medimos el alcance real incluyendo instalaciones y te entregamos el informe antes de que nadie limpie nada.
Peritación del daño
Antes de pasar un solo paño levantamos el mapa del siniestro: recorrido del humo, tipo de hollín depositado en cada estancia, materiales afectados y test de superficie para saber qué responde a la limpieza y qué no. De ahí sale el alcance real del trabajo, no una estimación a ojo.
Informe para el perito
Entregamos un dossier fotográfico con el alcance por estancia, la clasificación del hollín y —esto es lo que casi nadie pone por escrito— la lista de lo que no es recuperable. Ese documento es el que sostiene tu posición cuando el perito de la compañía valora la pérdida.
Contención y retirada
Aislamos las zonas limpias para que el hollín no viaje mientras trabajamos, extraemos el agua de extinción si la hay y retiramos lo calcinado y lo descartado en la peritación, con su registro correspondiente.
Limpieza por tipo de hollín y desodorización
Cada depósito pide su química y su método: el seco se aspira y se arrastra en seco, el graso de cocina se emulsiona, el de plásticos se neutraliza porque es ácido. Después atacamos el olor en profundidad con ozono, hidroxilo y sellado de las superficies que lo han absorbido.
Verificación y acta de entrega
Comprobamos la corrosión en cuadros e instalaciones, medimos partículas y olor residual antes de decir que está terminado, y cerramos con un acta de entrega firmada donde consta qué se ha hecho, con qué resultado y qué queda fuera.
Qué peritamos, limpiamos y desodorizamos en Can Feu
Neutralizamos y retiramos el hollín ácido de plásticos, tratamos la corrosión en cuadros, mecanismos y automatismos, limpiamos el depósito del resto de la vivienda y desodorizamos las zonas donde el humo ha quedado absorbido.
Conocer Can Feu cambia el resultado del trabajo
Trabajamos con frecuencia en el poniente de Sabadell. Consulta las demás zonas, revisa los servicios o escríbenos desde contacto.
Preguntas frecuentes en Can Feu
¿Qué pasa con los enchufes, los electrodomésticos y la electrónica que no ardieron?
Ese es el daño silencioso del que casi nadie habla. El residuo ácido del humo entra en cuadros, mecanismos, placas y motores y empieza a corroer contactos de cobre. El aparato funciona el primer día y falla a las tres o cuatro semanas. Si esa afectación no está documentada en el informe inicial, después es muy difícil que la compañía la asuma, porque para entonces parece una avería sin relación con el siniestro.
¿Cuándo puedo volver a dormir en casa?
Cuando el aire lo permita, no cuando la casa se vea limpia. Tras un incendio quedan partículas finas en suspensión y compuestos volátiles que el ojo no detecta, y hay personas —mayores, niños, gente con asma— especialmente sensibles. Nosotros verificamos partículas y olor residual antes de dar el espacio por habitable y lo dejamos por escrito en el acta de entrega. Si no está, no lo firmamos.
¿Un incendio en Can Feu? Vamos a medir el daño antes de que nadie limpie nada
936 940 451